Las sanciones impuestas a Simone Inzaghi y Hakan Calhanoglu (un partido de suspensión y multas económicas) son solo la punta del iceberg de un escándalo mucho más oscuro que salpica al Inter de Milán.
La investigación «Doppia Curva» ha desvelado presuntos vínculos de la Curva Nord con la mafia y tramas de homicidios, poniendo bajo sospecha la relación del club con sus ultras más radicales.
La Fiscalía de la FIGC sancionó a Inzaghi y Calhanoglu por violar artículos que prohíben relaciones con grupos de fans no afiliados oficialmente y principios de lealtad y honestidad. Pero el trasfondo es mucho más grave.
La investigación «Doppia Curva» desmanteló las cúpulas ultras de Inter y Milan, sacando a la luz sus conexiones con el crimen organizado.
Vínculos Peligrosos y Acuerdos Sospechosos
Hakan Calhanoglu admitió haber mantenido relaciones con el grupo ultra del Inter y su exlíder, Marco Ferdico, quien fue arrestado bajo cargos de asociación mafiosa agravada. Peor aún, el jugador turco también se reunió con Andrea Bellocco, figura vinculada a la ‘Ndrangheta (mafia calabresa), quien posteriormente fue asesinado por otro líder ultra.
El hecho de que tanto Inzaghi como Calhanoglu, así como los clubes Inter (€70k de multa) y Milan (€30k), optaran por pactar un acuerdo con la fiscalía levanta sospechas. ¿Qué buscaban evitar con este acuerdo?.
¿Encubrimiento? Los pactos judiciales a menudo se usan para admitir cargos menores y evitar que salgan a la luz informaciones más comprometedoras durante un juicio público.
¿Complicidad Institucional? ¿Hasta qué punto eran conscientes el club y sus directivos de la naturaleza de estos vínculos entre sus figuras y elementos criminales?
La Punta del Iceberg: La investigación apunta a tramas detrás de dos homicidios de líderes de la Curva del Inter.
¿Qué más podría esconderse?
«El escándalo que involucró a las Curvas de Inter y Milan vive horas clave… Tanto los nerazzurri como los rossoneri optaron por cerrar un acuerdo con la fiscalía de la FIGC».
Este caso expone la delgada y peligrosa línea que a veces separa a los grandes clubes de fútbol de sus grupos de animación más extremos, y cómo esa relación puede verse infiltrada por intereses criminales. Las sanciones deportivas parecen mínimas ante la gravedad de las acusaciones subyacentes.
¿Crees que los clubes son responsables de las acciones de sus ultras?.
