Leclerc ROTO: ¿Mala suerte o Ferrari falló OTRA VEZ en Mónaco?

La historia se repite, y para Charles Leclerc, la repetición en Mónaco es sinónimo de angustia. El piloto monegasco vio cómo se le escapaba una pole position que parecía suya en su Gran Premio de casa, una vez más. La frustración es evidente, y las preguntas surgen de inmediato: ¿fue la implacable mala suerte que parece perseguirle en el Principado, un error estratégico de Ferrari, la presión desmedida de correr ante su gente, o simplemente la superioridad de Lando Norris y McLaren?

Crónica de una pole position escurridiza

La sesión de clasificación de Q3 en Mónaco fue un auténtico thriller. Charles Leclerc, que había dominado las sesiones de práctica y la Q1 , marcó un tiempo que lo colocó en la pole provisional tras la segunda tanda de vueltas rápidas, por delante de los McLaren. El público local contenía la respiración, soñando con ver a su ídolo en la posición de honor. Sin embargo, en un último intento agónico, Lando Norris exprimió al máximo su McLaren, encontrando esas milésimas cruciales para arrebatarle la pole a Leclerc con una vuelta de 1m 09.954s, estableciendo además un nuevo récord del circuito. La diferencia fue mínima, pero suficiente para sumir a Leclerc y a Ferrari en la decepción.

La reacción de Leclerc: Entre la resignación y la frustración contenida

Las palabras de Charles Leclerc tras la clasificación reflejaban una mezcla de orgullo por el esfuerzo y una profunda frustración por el resultado. «Siento que, aunque siempre hay algo más por hacer, mi vuelta fue realmente buena. Fue lo mejor que pude haber logrado», comentó el monegasco.

No obstante, admitió que un primer intento en Q3 comprometido por el tráfico en el segundo sector mermó su confianza para la tanda final. La sensación de que Mónaco representaba la primera oportunidad real de Ferrari para luchar por una victoria esta temporada hacía que la pole perdida doliera especialmente. «Comenzar segundo en Mónaco hará complicado conseguir ese primer puesto», reconoció con un dejo de amargura.

«Es una lástima mi primera vuelta debido al tráfico en el sector dos, lo que impactó mi confianza para la segunda tanda… En el papel, iba a ser un fin de semana muy difícil para nosotros. Al final del día, no está tan mal.» – Charles Leclerc, analizando su clasificación y reconociendo la dificultad previa del fin de semana para Ferrari.

¿Falló Ferrari en la estrategia o simplemente fueron superados?

El análisis post-clasificación inevitablemente se centra en si Ferrari pudo haber hecho algo diferente. ¿Fue óptima la estrategia de neumáticos en Q3? ¿Se gestionaron adecuadamente los intentos de vuelta rápida? Si bien Leclerc dominó las prácticas, la clasificación es un animal diferente, y McLaren demostró tener un ritmo formidable en el momento decisivo. La Scuderia tendrá que analizar si el SF-25 realmente tenía el potencial para la pole o si, simplemente, Norris y McLaren fueron superiores en la ejecución final. La presión de no fallar ante la inminente llegada de Lewis Hamilton en 2025 y la necesidad de demostrar que Leclerc es el líder indiscutible del equipo también podrían estar jugando un papel subconsciente.

La presión de correr en casa: Un fantasma que persigue a Leclerc

Correr en casa es un honor, pero también una carga inmensa. Para Charles Leclerc, Mónaco se ha convertido en un escenario de infortunios recurrentes. Desde problemas mecánicos hasta errores estratégicos, la suerte no le ha sonreído en el Principado.

Esta presión adicional, el deseo de brillar ante su gente y romper esa racha negativa, es un factor invisible pero muy real que puede influir en el rendimiento de cualquier piloto, por más experimentado que sea. La repetición de estos desenlaces agridulces podría estar comenzando a pesar en la psique del piloto o del equipo, alimentando la narrativa de una «maldición» que, como una profecía autocumplida, parece materializarse año tras año.

La carrera: ¿Misión imposible desde la P2 o hay esperanza?

Adelantar en las estrechas calles de Mónaco es notoriamente difícil, casi una utopía si no median errores del rival o circunstancias excepcionales. Partir desde la segunda posición, aunque frustrante, no es una sentencia definitiva, pero sí complica enormemente las aspiraciones de victoria de Leclerc.

Ferrari deberá ser impecable en la estrategia, especialmente con la nueva normativa que exige dos paradas en boxes para todos los pilotos, lo que podría abrir ventanas de oportunidad inesperadas o generar un caos estratégico. La salida será crucial, al igual que la gestión de los neumáticos y la capacidad de presionar a Norris sin cometer errores.

El juicio final sobre si Leclerc podrá finalmente romper el hechizo de Mónaco y alzarse con la victoria ante su público se dictará en la carrera. Para Ferrari y para el propio piloto, es más que una simple prueba; es una oportunidad de redención y de cambiar una narrativa que se ha vuelto dolorosamente familiar.

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