El hombre que dejó a Chivas en una salida intempestiva para irse a Boca Juniors, Fernando Gago, está de vuelta. Su fichaje por Necaxa reabre heridas y genera un debate feroz. Analizamos la controversia.
El fútbol, como la vida, está lleno de segundas oportunidades. Pero algunas heridas tardan en cerrar, y el regreso de Fernando Gago a la Liga MX ha reabierto una de las más recientes y polémicas. El técnico argentino, que dejó a las Chivas de Guadalajara en medio de una gran controversia para dirigir a Boca Juniors, ha sido presentado como nuevo entrenador del Necaxa, un movimiento que ha desatado una tormenta de críticas y ha puesto el morbo por las nubes.
Memoria de una Fuga: El Origen de la Controversia en Chivas
Para entender la magnitud de la polémica, hay que rebobinar. La etapa de Gago en Chivas, aunque con resultados aceptables (17 victorias, 9 empates y 12 derrotas), quedó marcada a fuego por su «inesperada salida del club». En un movimiento que la afición y gran parte de la prensa mexicana calificaron de «traición», Gago dejó el proyecto del Rebaño a medias para cumplir su sueño de dirigir a Boca Juniors.
La percepción general fue que utilizó a Chivas como un trampolín, una sensación alimentada por la prensa argentina, que no ha dudado en burlarse de la situación. La herida en Guadalajara sigue abierta, y el regreso de Gago a México, tan solo unos meses después, se siente como echar sal en ella.
«No Nos Basamos en Chismes»: La Defensa de Necaxa y la Promesa de Milito
Ante la tormenta mediática, la directiva de Necaxa ha cerrado filas. Su postura oficial, expresada por José Hanan, es que contrataron a Gago por su capacidad profesional, sin prestar atención a «chismes» o a lo que sucedió en su anterior club. Es una apuesta arriesgada, que prioriza el talento táctico sobre la percepción pública.
El contraste con la situación en Chivas no podría ser más elocuente. El sustituto de Gago, su compatriota Gabriel Milito, fue presentado con una declaración de intenciones que sonó a dardo directo: «Jamás escucharé a un club mientras pertenezca a Chivas». Esta promesa de lealtad no es casual; es una jugada de comunicación estratégica de Chivas para marcar distancias con el pasado y subrayar un compromiso que, según ellos, Gago no tuvo.
Este cruce de declaraciones establece una fascinante guerra fría narrativa. El éxito o fracaso de Gago en Necaxa será inevitablemente comparado con el de Milito en Chivas. Sus enfrentamientos directos, empezando por un amistoso el 5 de julio, serán mucho más que partidos: serán juicios populares sobre la lealtad y la traición.
«¿Te digo la verdad? Los mexicanos están para el psicólogo: odian a los argentinos y no paran de contratar argentinos, pónganse de acuerdo». – Toti Pasman, periodista argentino, sobre la relación de amor-odio del fútbol mexicano con los técnicos de su país.
El Veredicto Final: Un Morbo que Alimentará a la Liga MX
El regreso de Fernando Gago es una bomba de relojería narrativa para la Liga MX. Cada rueda de prensa, cada resultado y, sobre todo, su reencuentro con la afición de Chivas en la Jornada 12, serán capítulos de un culebrón que alimentará el debate durante todo el torneo.
Necaxa ha apostado por el talento, ignorando el ruido. Chivas ha apostado por un proyecto basado en el compromiso explícito. El tiempo, y el balón, dictarán su veredicto. Lo único seguro es que la historia de Fernando Gago en México está lejos de haber terminado.
