La Épica Agridulce de Di María: Gol, Lesión y Llanto en su Regreso

La Épica Agridulce de Di María: Gol, Lesión y Llanto en su Regreso
Delirio, Gol y Lágrimas: La Montaña Rusa Emocional de Di María en su Regreso a Casa

Dieciocho años después, Ángel Di María volvió a vestir la camiseta de Rosario Central. Lo que prometía ser una fiesta inolvidable se convirtió en una epopeya de 89 minutos con todos los condimentos de un drama griego: gloria, dolor y un final de película.

El fútbol, a veces, es capaz de condensar una vida entera en 90 minutos. El regreso de Ángel Di María al Gigante de Arroyito fue uno de esos momentos. La noche del sábado no fue solo un partido de la primera fecha del Torneo Clausura; fue la representación perfecta del arquetipo del «viaje del héroe», con un guion tan emocionante como cruel que mantuvo en vilo a todo un país.

El Recibimiento del Ídolo: Una Ovación para la Historia

Desde que pisó el césped, el ambiente fue eléctrico. El estadio, colmado, le brindó una bienvenida estremecedora, digna de un campeón del mundo que volvía a casa. Homenajes, fuegos artificiales y un video emotivo que recorrió su carrera hicieron que las primeras lágrimas de la noche aparecieran incluso antes del pitido inicial. Era la culminación de un sueño para él y para miles de hinchas «Canallas».

El Momento Soñado: El Gol que Hizo Estallar a Rosario

El partido fue trabado, como suelen serlo en el fútbol argentino. Pero el destino le tenía reservado un momento de gloria. Al minuto 75, tras un polémico penal sancionado a favor de Central, todos los ojos se posaron en él. El encargado habitual, Ignacio Malcorra, le cedió el balón en un gesto de respeto. Di María, con la calma de los elegidos, engañó al portero y desató el delirio en las gradas. Se quitó la camiseta en un festejo visceral, ganándose una tarjeta amarilla que en ese instante no le importó a nadie. El héroe había cumplido.

El Giro Inesperado: Del Festejo a la Camilla

Pero el guion de la noche tenía preparado un giro trágico. Apenas 13 minutos después de su gol, en el minuto 88, un pisotón involuntario de Vicente Poggi, de Godoy Cruz, lo dejó tendido en el suelo. Los gestos de dolor eran evidentes. La imagen que recorrió el mundo fue desgarradora: Di María, el campeón del mundo, retirado en camilla, incapaz de contener las lágrimas de frustración y dolor. El estadio enmudeció. La fiesta se había convertido en un velorio.

«Fue un pisotón ahí en el hueso nada más, pero nada, todo tranquilo. Lamentablemente no pudimos ganar.» – Ángel Di María tras el partido.

El Veredicto del Juez: Un Héroe Agridulce

Para colmo de males, con Di María ya fuera del campo, Godoy Cruz encontró el empate en el minuto 95, aguando por completo lo que debía ser una celebración. El resultado final, 1-1, fue casi una anécdota.

El Veredicto Final de Sport Judge:

El regreso de Di María fue un espejo perfecto del fútbol argentino: pasional hasta los huesos, dramático hasta lo increíble y, a menudo, cruel. En 89 minutos, «Fideo» demostró por qué es una leyenda. Su gol fue un regalo para su gente, y sus lágrimas, un recordatorio de que ni los campeones del mundo son inmunes a la fragilidad del deporte. Fue una noche agridulce, pero inolvidable, la de un héroe que, por una noche, volvió a ser simplemente un chico de Rosario cumpliendo su sueño.

Salir de la versión móvil