
Jaime Lozano y Pachuca ponen fin a una etapa con más sombras que luces
La noticia cayó como un trueno en el entorno del fútbol mexicano: Jaime Lozano dejó de ser el director técnico de los Tuzos del Pachuca. La institución hidalguense confirmó oficialmente la salida del estratega tras 17 jornadas del torneo Apertura 2025 y justo antes del arranque del Play In, un momento clave para definir su posible acceso a la Liguilla.
“Club Pachuca informa que, tras un diálogo abierto y en común acuerdo, Jaime Lozano y nuestra institución han decidido dar por concluida su etapa juntos”, anunció el club en sus redes sociales. La frase, sobria pero contundente, marcó el final de un ciclo que no logró consolidar los objetivos deportivos esperados.
Un torneo irregular y resultados que pesaron
El paso de Lozano por el banquillo tuzo estuvo lleno de altibajos. Bajo su mando, el Pachuca acumuló seis victorias, cuatro empates y siete derrotas, números que los ubicaron en la novena posición de la tabla general. Aunque el equipo mostró momentos de buen fútbol, la inconsistencia fue su principal enemigo.
En varios encuentros, los Tuzos dejaron escapar ventajas clave o mostraron dificultades para mantener el ritmo competitivo ante los rivales directos por puestos de clasificación. Las dudas tácticas y los cambios de esquema terminaron por minar la confianza tanto en el vestidor como en la directiva.
La dirigencia hidalguense esperaba que Lozano imprimiera el sello ofensivo que lo caracterizó en sus etapas previas, especialmente tras su paso por la selección mexicana olímpica, donde conquistó la medalla de bronce en Tokio 2020. Sin embargo, la realidad fue distinta: Pachuca nunca logró consolidarse como un equipo sólido en ambas áreas del campo.
El Mundial de Clubes, el golpe más duro
Si algo terminó por acelerar la salida del entrenador fue la decepcionante actuación en el Mundial de Clubes 2025. Los Tuzos, representantes de México y de la Concacaf, se marcharon del certamen sin una sola victoria tras sufrir tres derrotas consecutivas ante Salzburgo, Real Madrid y Al-Hilal.
El conjunto hidalguense ocupó el puesto 30 del torneo, una posición que fue interpretada por muchos como un reflejo del mal momento que vivía el equipo. Aquella travesía internacional, que prometía ser una vitrina para mostrar el talento del fútbol mexicano, terminó convertida en una experiencia amarga.
Jaime Lozano, que había llegado con la ilusión de competir al máximo nivel internacional, se marchó cuestionado y con la sensación de una oportunidad perdida. Los jugadores, por su parte, reconocieron la frustración por los resultados y agradecieron al técnico por su liderazgo durante la etapa más difícil del año.
Un final anunciado y un futuro incierto
Dentro del club, la decisión se veía venir. Los rumores sobre la posible salida de Lozano habían comenzado a circular semanas antes del anuncio oficial, especialmente tras los últimos resultados en Liga MX. El ambiente era tenso y la directiva, consciente de la necesidad de un cambio, optó por cerrar el ciclo antes del Play In.
Aunque no se ha confirmado quién tomará el timón del equipo, fuentes cercanas apuntan a que el relevo podría ser interno, al menos de forma interina, mientras se analiza la llegada de un nuevo técnico para el Clausura 2026.
La prioridad inmediata será estabilizar al plantel y recuperar la confianza de la afición, que ha manifestado tanto apoyo como desilusión durante el paso de Lozano. “Siempre agradeceré la entrega de este grupo. Me voy tranquilo porque di todo lo que tenía”, habría dicho el técnico en su despedida privada con los jugadores.
La herencia de Lozano y el reto para los Tuzos
Aunque los números no acompañaron, Jaime Lozano deja huella por su intento de apostar por jóvenes talentos del club y mantener un estilo de juego propositivo. Sin embargo, el fútbol es un deporte de resultados, y en Pachuca la exigencia siempre ha sido alta.
Los Tuzos tendrán que rehacerse rápido si quieren competir en la Liguilla y dejar atrás una campaña marcada por altibajos. El reto será mayúsculo, pero el club tiene los recursos y la cantera para revertir el rumbo.
Mientras tanto, el futuro de Jaime Lozano es incierto. Algunos rumores lo vinculan con otros proyectos dentro de la Liga MX, aunque por ahora no hay nada oficial. Lo que sí está claro es que su salida del Pachuca marca un punto de inflexión en su carrera como entrenador.
Un cierre que deja lecciones
La historia de Lozano en Pachuca es una muestra de lo impredecible que puede ser el fútbol mexicano. En un entorno donde las expectativas son altas y el margen de error es corto, incluso un proyecto con buenas intenciones puede desmoronarse ante la falta de resultados inmediatos.
El club hidalguense ahora busca recomponer su camino, mientras los aficionados esperan que la nueva etapa traiga de vuelta el brillo de los Tuzos, un equipo acostumbrado a pelear por títulos y no conformarse con medianías.