En una jornada marcada por la montaña, la lluvia y un final de alta tensión, el ciclista mexicano Isaac del Toro volvió a brillar con luz propia al conquistar la tercera etapa del Tour de Austria, celebrada en Salzburgo. Con esta victoria, el joven pedalista del UAE Team Emirates se colocó a tan solo tres segundos del líder general, su propio compañero de equipo y anfitrión local, Felix Grobschartner.
Del Toro, originario de Baja California, remontó en los últimos kilómetros tras un inicio complicado, donde las condiciones climáticas y el terreno montañoso pusieron a prueba a todos los competidores. Con una estrategia bien planteada y una ejecución precisa, el mexicano fue de menos a más hasta lanzar un ataque demoledor en los últimos 200 metros para superar al estadounidense Andrew August y cruzar la meta con los brazos en alto.
Un cierre de etapa con corazón y cabeza
El tercer día del Tour de Austria tuvo múltiples pasajes en montaña, especialmente exigentes en la región de Salzburgo. Pese a las dificultades, Del Toro mantuvo la compostura, supo leer la carrera y mostró gran inteligencia táctica para no desgastarse antes del tramo decisivo. Ya en los metros finales, ejecutó una maniobra perfecta para colocarse al frente, refrendando el nivel que lo llevó al subcampeonato del Giro Sub-23 hace apenas unas semanas.
“Me estoy adaptando muy bien, a pesar del frío y la lluvia. Sería positivo que Félix pudiera llegar hasta el final, ya que no todos los días son buenos”, declaró Del Toro tras su segunda victoria consecutiva. “Las expectativas eran bastante altas y es por eso que ahora estoy muy feliz de estar acá”.
La cuarta etapa, considerada la “prueba reina” del certamen, será crucial para las aspiraciones del mexicano. Con un recorrido corto pero desafiante —117 kilómetros entre Innsbruck y Kühtai—, la altitud y los ascensos pondrán a prueba a todos los contendientes.
A sus 21 años, Isaac del Toro sigue escribiendo su historia en el ciclismo internacional, y en Austria tiene una nueva oportunidad de coronarse tras el trago amargo del Giro. Su momento es ahora.
