
La impactante salida del legendario diseñador de Fórmula 1 Adrian Newey de Red Bull Racing no solo ha creado un vacío técnico, sino que también ha sacado a la luz luchas internas más profundas y preocupaciones de larga data sobre el desarrollo del coche del equipo, lo que podría indicar un cambio significativo en el panorama competitivo. Adrian Newey, ampliamente reconocido como el mejor diseñador de F1, dejó Red Bull en el primer trimestre de 2025, cesando inmediatamente las colaboraciones técnicas.
Su salida se produjo en medio de una «turbulencia sostenida» en Red Bull, que incluyó una investigación sobre la conducta del director del equipo Christian Horner y la especulación continua sobre el futuro del actual campeón mundial Max Verstappen.
El coche que preocupó a Newey
Newey reveló que le preocupaba que el coche de 2024 se volviera «más difícil de conducir» incluso a finales de 2023, un problema que, según él, «no parecía preocupar mucho a otras personas de la organización».
Observó que, si bien Max Verstappen podía enmascarar estas dificultades de manejo, Sergio Pérez no podía, lo que contribuía a la creciente brecha de rendimiento entre los compañeros de equipo. Newey cree que sus antiguos colegas, posiblemente debido a una «falta de experiencia», continuaron persiguiendo la dirección de desarrollo equivocada para el RB20.
La partida de Newey se considera un «golpe sísmico» para Christian Horner y podría tener importantes implicaciones para Max Verstappen. Fundamentalmente, Newey no cumplirá un período de «gardening leave» y es libre de unirse a un nuevo equipo en 12 meses, antes de las radicales nuevas regulaciones de F1 de 2026, siendo Ferrari un destino muy probable, donde podría trabajar junto a Lewis Hamilton.
Partida como ‘golpe sísmico’
La partida de Newey, descrita como un «golpe sísmico» y vinculada a una «turbulencia sostenida» y una «lucha de poder», sugiere que el éxito inigualable reciente de Red Bull podría haber dependido más de individuos clave y de la armonía interna de lo que se pensaba. Esto destaca cómo la fricción interna y las diferentes filosofías técnicas pueden desestabilizar incluso a las organizaciones más dominantes, alterando potencialmente el equilibrio competitivo de la F1.
La disponibilidad de Newey para unirse a un equipo rival en 12 meses, específicamente antes de los cambios críticos de las regulaciones de 2026, es un cambio estratégico fundamental. Sus conocimientos sobre los problemas del coche de Red Bull y sus legendarias capacidades de diseño podrían impulsar significativamente a un competidor como Ferrari, creando una desventaja competitiva directa para Red Bull a largo plazo.
Una amenaza estratégica
Esta es una profunda amenaza estratégica más allá de los resultados inmediatos de las carreras. Newey «vio venir los problemas del coche de Red Bull antes de irse» y sintió que «no muchas otras personas… parecían estar muy preocupadas por ello».
Esto indica una posible ruptura en la comunicación interna o un desprecio por sus advertencias críticas (causa), lo que contribuyó directamente a su decisión de irse. Esta salida de talentos clave podría ser un factor principal en la posterior «caída de forma» de Red Bull (efecto).