Guerra civil en Ferrari: Las declaraciones opuestas de Hamilton y Leclerc que exponen la crisis

Guerra civil en Ferrari: Las declaraciones opuestas de Hamilton y Leclerc que exponen la crisis
Veredicto: En Ferrari hay dos pilotos, dos coches y una guerra civil técnica

Tras la clasificación de Canadá, Charles Leclerc y Lewis Hamilton no parecían compañeros de equipo. Parecían pilotar para escuderías rivales. Sus testimonios contradictorios sobre el SF-25 no son una simple diferencia de opinión. Son la prueba de una profunda fractura en Maranello.

Dos pilotos, dos Ferraris, un mismo Paddock

La sesión de clasificación del Gran Premio de Canadá debería haber sido un ejercicio de análisis técnico para Ferrari. En cambio, se convirtió en un estudio de psicología y disonancia cognitiva. Al bajarse del coche, los dos pilotos estrella de la Scuderia ofrecieron al mundo dos realidades completamente opuestas, dos veredictos irreconciliables sobre el mismo monoplaza.

Por un lado, Charles Leclerc. A pesar de clasificar en una decepcionante octava posición, el monegasco estaba convencido de que tenía entre manos un coche ganador. «Creía en ello hoy. Pensaba que había ritmo en el coche para estar en la pole», declaró, culpando de su resultado al aire sucio de otro coche en su vuelta rápida. Su lenguaje era el de la oportunidad perdida, el de un piloto que sentía el potencial máximo del coche.

Por otro lado, Lewis Hamilton. A pesar de clasificar por delante de su compañero en quinta posición, su análisis fue sombrío y pesimista. «No podemos competir con los de la primera fila», sentenció, añadiendo que entrar en el top 5 sería «duro» y que el equipo necesitaba «mejoras» urgentemente. Su lenguaje era el de la resignación, el de un piloto luchando con las limitaciones fundamentales de su herramienta de trabajo.

La evidencia: Testimonios contradictorios

La discrepancia va más allá de la sensación general. Se adentra en los detalles técnicos. Leclerc atribuyó su fallo a un factor externo y puntual: el aire turbulento del Racing Bulls de Isack Hadjar, que le hizo perder la zaga en un momento crucial. Su problema, según él, fue de posicionamiento en pista, una decisión que él mismo tomó.

Hamilton, en cambio, apuntó a problemas intrínsecos y crónicos. Habló de la necesidad de adaptar su estilo de conducción a un coche que «no quiere girar» en curvas lentas y de una batalla constante con los ingenieros para probar nuevas configuraciones. Cuestionó la estrategia de neumáticos del equipo, preguntándose por qué no consideraron usar el compuesto medio en Q3, como hicieron los pilotos más rápidos.

Veredicto del juez: Una casa dividida no puede prevalecer

La abismal diferencia en las declaraciones de Leclerc y Hamilton no es una anécdota. Es el síntoma más claro de un cisma técnico y filosófico que recorre el garaje de Ferrari. Este tribunal considera que hay dos posibles explicaciones, y ambas son alarmantes para el futuro de la Scuderia.

Escenario A: El Coche de un Solo Truco. El SF-25 tiene una ventana de funcionamiento tan increíblemente estrecha que solo un piloto, Charles Leclerc, que lleva años lidiando con los caprichos de los coches de Maranello, es capaz de encontrarla ocasionalmente. Hamilton, acostumbrado a la plataforma más estable y predecible de Mercedes, es incapaz de descifrar el código. Si esto es cierto, Ferrari ha construido un coche tan especializado que es inutilizable para uno de los mejores pilotos de la historia.

Escenario B: La Guerra de Garajes. Existe una desconexión fundamental en la filosofía de puesta a punto entre los dos lados del garaje. El equipo de ingenieros de Leclerc y el de Hamilton están siguiendo caminos divergentes, lo que resulta en dos «versiones» del coche en la pista. Esto podría deberse a la lucha de Hamilton por imponer sus métodos, como él mismo ha insinuado, chocando con la cultura establecida de Ferrari. Si este es el caso, la falta de una dirección técnica unificada está saboteando el potencial del equipo.

Sea cual sea el escenario correcto, el resultado es el mismo: una parálisis en el desarrollo y una falta de cohesión que imposibilita cualquier desafío serio a McLaren. Mientras Leclerc cree que puede luchar por la pole y Hamilton cree que tiene suerte de estar en Q3, el equipo no puede avanzar. Esta fractura es una bandera roja gigante para Frédéric Vasseur. Antes de culpar a la prensa, debería escuchar atentamente lo que se dice dentro de su propio garaje. El veredicto es que la mayor amenaza para Ferrari no viene de fuera, sino de la división interna.

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Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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