Gilberto Mora dejó hoy la concentración de la selección de México debido a molestias físicas, una noticia que encendió las alarmas en el entorno del Tri justo cuando el equipo se prepara para sus primeros amistosos del año rumbo al Mundial de 2026.
El joven Gilberto Mora, de apenas 17 años, se había convertido en uno de los nombres habituales en el once inicial de Javier Aguirre, una apuesta por la renovación que ahora enfrenta una pausa inesperada.
Para Javier Aguirre, Gilberto Mora representa algo más que una promesa. Es el símbolo de una generación que busca espacio en un proceso marcado por dudas, empates y una racha negativa que cerró el 2025 sin triunfos.
Una baja que cambia planes en el Tri
La ausencia de Gilberto Mora obliga al cuerpo técnico a replantear su esquema en medio campo para los encuentros ante Panamá y Bolivia, dos pruebas clave para medir el momento del equipo.
En un comunicado oficial, la dirección de selecciones nacionales explicó que las molestias físicas venían arrastrándose desde las primeras jornadas de la Liga MX y que se decidió priorizar su recuperación bajo supervisión de su club.

El debut que marcó una nueva era
Gilberto Mora debutó con la selección mexicana a los 16 años y 94 días, convirtiéndose en el jugador más joven en lograrlo, una cifra que rápidamente lo colocó en la conversación nacional.
Ese debut no fue anecdótico. Desde entonces, Gilberto Mora mostró personalidad, despliegue y una lectura de juego que sorprendió incluso a los más escépticos.
La Copa Oro como carta de presentación
En la Copa Oro, Gilberto Mora fue titular en tres encuentros, incluida la final, un escenario donde pocos jóvenes tienen la oportunidad de mostrarse.
Su rendimiento no solo consolidó su lugar en el equipo, también reforzó la idea de que el recambio generacional es una necesidad impostergable.
Las molestias que encendieron la preocupación
Las molestias de Gilberto Mora no surgieron de la nada. Desde su participación con Tijuana en la Liga MX, el mediocampista había mostrado signos de desgaste.
El cuerpo médico decidió no correr riesgos en un calendario que apenas comienza y que tendrá exigencias mayores conforme avance el año.
Un llamado de emergencia en el medio campo
Sin Gilberto Mora, la dirección de selecciones nacionales citó a Alexis Gutiérrez, volante del América, para cubrir la vacante en la convocatoria.
La decisión refleja la urgencia de mantener equilibrio en una zona del campo donde el Tri ha carecido de regularidad.
Un Tri formado solo con jugadores de Liga MX
Por no ser fechas FIFA, el equipo mexicano está integrado exclusivamente por futbolistas de la Liga MX, con ocho elementos de Chivas, el líder del Clausura 2026.
Esta condición limita las opciones de Aguirre y vuelve más sensible cualquier baja de último momento.
El calendario inmediato que no da tregua
México jugará en Panamá el jueves y luego viajará a Santa Cruz de la Sierra para medirse ante Bolivia, dos compromisos que servirán como termómetro del proceso.
México sin Gilberto Mora pierde dinámica en transición y profundidad en salida, dos virtudes que habían comenzado a ser parte de su identidad.
La presión de un proceso sin triunfos
El equipo dirigido por Aguirre cerró el 2025 con seis encuentros sin ganar, una racha que pesa en el ánimo de la afición.
Cada amistoso se ha convertido en una prueba de credibilidad para un proyecto que todavía no encuentra un once base.
Lo que viene después de Panamá y Bolivia
Además de estos encuentros, México tiene programado un partido ante Islandia en Querétaro y luego choques ante Portugal y Bélgica a finales de marzo.
El futuro inmediato de Gilberto Mora dependerá de su evolución física y de cómo responda su cuerpo a las cargas de trabajo.
Una joya que no debe apresurarse
Para el proyecto, Gilberto Mora es una inversión a largo plazo, no una solución inmediata.
Forzar su regreso podría comprometer no solo su temporada, sino su desarrollo integral como futbolista.
La mirada puesta en 2026
El nombre de Gilberto Mora ya está asociado al Mundial de 2026, aunque nadie en el cuerpo técnico quiere cargarlo con esa responsabilidad tan pronto.
Su ausencia momentánea es un recordatorio de que los procesos se construyen con paciencia, no con urgencias.