Países excluidos de un Mundial por la FIFA son casos específicos de violaciones graves a principios o sanciones internacionales formales. Descubre por qué EE. UU. no corre ese riesgo actualmente.
Estamos a menos de medio año del inicio del Mundial 2026, y el escenario político internacional, marcado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela, ha generado incertidumbre. Surge la duda sobre si EE. UU. podría verse afectado en su participación en competiciones internacionales o incluso perder la sede del Mundial.
Sin embargo, para que un país sea excluido de una competición de la FIFA, existen precedentes muy específicos y graves, que generalmente implican violaciones a los principios fundamentales del deporte o sanciones internacionales obligatorias. Estos casos son excepcionales y no aplican al panorama actual de Estados Unidos.
Países excluidos de un Mundial por la FIFA
La lista de países excluidos de un Mundial por la FIFA es corta y se ha basado en situaciones extremas, principalmente relacionadas con sistemas de discriminación o resoluciones internacionales de peso.
- Sudáfrica fue excluido durante el apartheid por un sistema de discriminación racial institucionalizado, una violación directa a los principios de igualdad de la FIFA.
- Yugoslavia quedó fuera en los años 90 debido a sanciones internacionales obligatorias, principalmente resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
- Rusia fue suspendida tras la invasión a Ucrania. Esto se dio por razones de presión internacional masiva, riesgo operativo para las competiciones y por acciones que afectaban la seguridad global.
Estos ejemplos muestran que la exclusión se fundamenta en un consenso global o en violaciones directas a los derechos humanos y la seguridad, no en decisiones de política exterior aisladas. La situación de Estados Unidos en Venezuela no encaja en estos precedentes.
¿Qué dice la FIFA sobre la participación de estados unidos en el Mundial?
Los Estatutos de la FIFA establecen principios claros, entre ellos la neutralidad política, la prohibición de cualquier forma de discriminación y la obligación de que las federaciones actúen sin injerencia gubernamental. Asimismo, el organismo rector del fútbol internacional prioriza el respeto a los derechos humanos.
No obstante, no existe un artículo que sancione de manera automática a un país por decisiones relacionadas con su política exterior. La FIFA se mantiene al margen de conflictos diplomáticos directos entre naciones soberanas. La neutralidad política es un principio base.
Es importante mencionar que la FIFA sanciona federaciones, no gobiernos. Lo hace únicamente cuando se presentan situaciones específicas que afectan al fútbol directamente, o que implican sanciones de órganos supranacionales.
Las situaciones que detonan las sanciones son: Injerencia directa del Estado en la federación; violaciones graves a los reglamentos futbolísticos; riesgos comprobados para la seguridad de las competiciones, o decisiones respaldadas por sanciones internacionales formales, como resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
La situación de Estados Unidos, al no intervenir en su propia federación, no cumple con estos criterios para que esté en la lista de países excluidos de un Mundial por la FIFA.
Las directrices de la FIFA establecen una clara separación entre el fútbol y la política gubernamental, protegiendo a sus federaciones miembro de las acciones de sus respectivos gobiernos. Sancionar a un país por su política exterior, sin una resolución de la ONU, sentaría un precedente de riesgo para la autonomía deportiva.
En el caso del Mundial 2026, la FIFA ya ha invertido vastos recursos y tiempo en la organización conjunta con Estados Unidos, México y Canadá. La exclusión de una sede principal a tan poco tiempo del evento sería logísticamente catastrófica y económicamente inviable para el organismo rector.
La amenaza real de sanciones solo surge cuando las acciones de un gobierno comprometen directamente la seguridad de los atletas o la integridad de la competición, como ocurrió con Rusia. Las disputas diplomáticas, por sí solas, no suelen ser motivo para aplicar la exclusión.
Por lo tanto, mientras no exista una injerencia directa en la Federación de Fútbol de EE. UU., o una resolución internacional formal que obligue a la exclusión, la participación de Estados Unidos en el Mundial 2026 y su condición de anfitrión se mantendrán inalterables.
