El Estadio Azteca se encuentra en una fase crítica de su proceso de modernización para albergar su tercera Copa del Mundo en 2026. A solo semanas de su reinauguración oficial, la aparición de una estructura flexible en color rojo sobre su techo ha generado diversas opiniones entre los aficionados.
Aunque en redes sociales se le ha comparado de forma despectiva con una lona común, se trata en realidad de una innovadora membrana arquitectónica que responde a estándares internacionales de la FIFA.
Esta renovación del Estadio Azteca busca posicionar al inmueble de la Ciudad de México a la altura de los recintos más modernos del planeta.
La implementación de esta cubierta no es un detalle menor, pues forma parte de la nueva identidad visual y estructural que el «Coloso de Santa Úrsula» presentará ante el mundo. Los trabajos se realizan a marchas forzadas para garantizar que cada componente, desde el césped hasta la fachada, esté listo para el encuentro de apertura.
La elección de los materiales para el Estadio Azteca responde a la necesidad de equilibrar ligereza con durabilidad extrema. El material utilizado, conocido como ETFE (Etileno TetraFluoroEtileno), es una película de alta tecnología que ha revolucionado la arquitectura deportiva contemporánea.
Su instalación marca un antes y un después en la historia del recinto, que por décadas mantuvo una fisonomía de concreto y acero sin recubrimientos de este tipo.
Tecnología ETFE: Más que una simple decoración
La membrana roja que ahora recubre parte del Estadio Azteca está fabricada con ETFE, un polímero de extraordinaria resistencia desarrollado originalmente para la industria aeroespacial.
Este material es capaz de soportar condiciones climáticas severas, como granizadas intensas, vientos de gran velocidad y una exposición prolongada a la radiación solar sin degradarse. Su durabilidad asegura que la fachada mantenga su color y propiedades durante varias décadas.
El uso de esta tecnología en el Estadio Azteca lo coloca en la misma categoría que estadios de élite mundial. Recintos como el Allianz Arena en Múnich, el San Mamés en España y el SoFi Stadium en Los Ángeles utilizan paneles de ETFE para sus cubiertas.
La ventaja principal es su peso ligero, que permite cubrir grandes claros sin añadir cargas excesivas a la estructura original del edificio, algo vital para un inmueble con 60 años de antigüedad.
Además de su resistencia, el ETFE permite modular la luz que ingresa al interior de las tribunas, creando una atmósfera más confortable para los espectadores.
Esta «lona» técnica también tiene una función acústica y térmica, ayudando a que el Estadio Azteca cumpla con los requisitos de sostenibilidad de la FIFA, al reducir la necesidad de iluminación artificial durante el día y proteger las zonas de hospitalidad de las inclemencias del tiempo.
Cambios profundos en el interior del inmueble
Mientras el exterior del Estadio Azteca atrae las miradas por su color rojo, el interior ha sufrido una transformación radical. Las gradas cuentan ahora con butacas nuevas de diseño ergonómico y se han renovado por completo los acabados en palcos y suites de lujo.
Uno de los cambios más significativos es la reubicación del túnel de acceso a los vestidores, una modificación estructural solicitada para optimizar los flujos de tránsito de los equipos nacionales.
El terreno de juego del Estadio Azteca recibirá un sistema de pasto híbrido compuesto por un 95% de césped natural y un 5% de fibras sintéticas. Esta combinación, apoyada por una tecnología de drenaje de última generación, asegura que la superficie se mantenga en condiciones óptimas incluso bajo lluvias torrenciales.
Este sistema es el estándar actual en las ligas más importantes de Europa y será fundamental para el partido inaugural del Mundial el 11 de junio.
La integración de pantallas LED de alta definición y un nuevo sistema de sonido envolvente complementan la experiencia del usuario, transformando la percepción del Estadio Azteca de un monumento histórico a un centro de espectáculos inteligente.
El papel del patrocinador y el entorno urbano
La nueva imagen del Estadio Azteca también tiene un componente comercial estratégico. La membrana roja servirá de lienzo para lucir el nombre del nuevo patrocinador oficial, Banorte, cuya identidad visual se alinea con el tono elegido para la cubierta.
Este acuerdo de «naming rights» es una de las piezas clave para financiar la remodelación total del complejo, que incluye la mejora de las zonas aledañas y el acceso peatonal.
El proyecto de renovación trasciende los muros del Estadio Azteca. El Gobierno de la Ciudad de México trabaja en la reestructuración del CETRAM Huipulco y la creación de una nueva línea de Trolebús para facilitar la llegada de miles de turistas.
La instalación de la ciclovía en Tlalpan y la mejora de los andadores peatonales son parte de las exigencias internacionales para garantizar una movilidad fluida durante la justa mundialista de 2026.
A pesar de las críticas iniciales sobre la estética de la fachada, el resultado final del Estadio Azteca promete ser un ícono de la arquitectura deportiva en América Latina.
La combinación de la tradición del concreto con la modernidad del ETFE simboliza la evolución del fútbol mexicano. Al finalizar el primer trimestre de 2026, el inmueble deberá estar operando al 100%, listo para demostrar por qué sigue siendo el templo máximo del balompié internacional.