La llegada de Sergio Pérez a la escudería Red Bull de Fórmula 1 no fue un camino de rosas. Tras una salida complicada de Racing Point, el piloto mexicano sabía que esta era una oportunidad crucial para consolidar su carrera en la máxima categoría.
A pesar de los constantes ataques y presiones públicas por parte de Helmut Marko, el asesor de Red Bull, este mismo personaje jugó un papel sorprendente al buscar apoyo para el tapatío. Pérez reveló una anécdota que involucra a un psicólogo costosísimo para Checo Pérez, un profesional que le fue pagado por Marko, aunque, en un giro inesperado, el piloto solo tomó una breve llamada y no la sesión completa.
En su participación en el Cracks Podcast con Oso Trava, Sergio Pérez detalló lo difícil que fue adaptarse a la nueva escudería y la presión por los resultados inmediatos.
«En cuanto llegué a Red Bull, en las primeras carreras cuando no conseguía resultados, me dijeron: ‘Lo que necesitas es un psicólogo. Tienes que ver a un psicólogo'», compartió el piloto.
Esta recomendación buscaba abordar el cambio de ambiente y la exigencia de un equipo de campeonato.
Pérez se mostró abierto a la sugerencia, aceptando la ayuda. Sin embargo, cuando se comunicó con el profesional, un psicólogo inglés, su agenda de F1 le impidió comprometerse con una sesión formal. «Le dije que no tenía tiempo para una sesión, pero hablemos y buscamos un momento breve», explicó Pérez, creyendo que sería una conversación informal.
El costo de la «terapia» de Pérez pagada por Helmut Marko
La sorpresa llegó para Sergio Pérez cuando se enteró del monto exacto que había costado esa breve llamada telefónica. El psicólogo costosísimo para Checo Pérez resultó ser mucho más caro de lo que nadie hubiera imaginado por una simple conversación inicial.
La factura que llegó a la fábrica de Red Bull ascendía a seis mil libras esterlinas, una cifra que, en pesos mexicanos, rondaba los $150,000 MXN.
El psicólogo costosísimo para Checo Pérez fue finalmente cubierto por el asesor de la escudería, Helmut Marko.
«Un día llegué a la fábrica de Red Bull y me dicen: ‘Oye, tienes una factura del psicólogo por seis mil libras. ¿Puedes enviársela a Helmut Marko, por favor? Él la pagará'», recordó.
La sorpresa del piloto fue mayúscula: «¡Fueron seis mil libras por una sola llamada!», exclamó, sin dar crédito al monto desembolsado por unos pocos minutos de conversación.
Poco después, Helmut Marko se acercó para preguntarle cómo le había ido con la ayuda profesional. La respuesta de Pérez, ya conocido por su humor, fue categórica y cómica, reflejando su pragmatismo ante la situación. «Perfecto, con esta sesión estamos bien», le respondió, asegurando entre risas que con esa única y carísima llamada, la «cura» había funcionado por tres años.
Esta anécdota subraya la naturaleza a veces excéntrica de la F1, donde los recursos disponibles para los pilotos de élite son prácticamente ilimitados, incluso para una llamada de introducción. La rápida mejoría de los resultados de Pérez después de ese período inicial pareció justificar, para Marko y el equipo, la costosa inversión.
La diferencia entre ayuda mental y problemas técnicos en Red Bull
Aunque la anécdota del psicólogo costosísimo para Checo Pérez culminó con una broma y el éxito posterior, el piloto reveló que la ayuda mental tiene límites cuando los problemas radican en el rendimiento del monoplaza.
Al final de su etapa en Milton Keynes, los desafíos se intensificaron. Pérez confesó que en los años recientes, la intensidad de la competencia y los problemas con el coche lo hicieron reconsiderar la terapia: «Bueno, quizá sí necesito ayuda, pero no hay resultados», llegó a pensar.
Sin embargo, en su punto más bajo, especialmente en 2024, cuando Red Bull volvió a actuar sobre su bajo rendimiento, Checo tenía una convicción clara: sus problemas ya no eran meramente mentales.
El psicólogo costosísimo para Checo Pérez no podía solucionar los retos técnicos y de feeling con el auto.
«Miré por todas partes, pero en el fondo sabía perfectamente que cuando tienes un coche en el que piensas qué va a pasar, qué va a hacer, en qué curva te vas a estrellar, no puedes ir rápido», sentenció Pérez.
Para el piloto, los problemas mecánicos y la falta de confianza en el rendimiento del vehículo se convierten en un obstáculo insuperable que ninguna terapia puede corregir. En esos momentos, la solución no estaba en el diván, sino en la pista y en los talleres del equipo. La anécdota se convierte así en una lección sobre los distintos tipos de desafíos que un piloto de F1 debe enfrentar. La mentalidad es clave, pero el rendimiento del coche es fundamental.
