El fiasco americano de la FIFA: Mundial de Clubes se ahoga en malas canchas

El fiasco americano de la FIFA: Mundial de Clubes se ahoga en malas canchas
El fiasco americano de la FIFA: Mundial de Clubes se ahoga en malas canchas

El Mundial de Clubes 2025 en EE.UU. es un desastre: canchas en pésimo estado, estadios vacíos y quejas de jugadores como Bellingham. Analizamos el fracaso de la FIFA.

Se suponía que sería la gloriosa presentación del nuevo y expandido Mundial de Clubes de 32 equipos. En cambio, el torneo en Estados Unidos se está convirtiendo en una vergüenza para la FIFA, plagado de quejas sobre el estado de los campos, gradas desoladoramente vacías y un creciente malestar entre jugadores y equipos.

Un Césped Indigno de la Élite Mundial

El problema más visible y alarmante ha sido la calidad de los terrenos de juego. Múltiples figuras de primer nivel han alzado la voz, preocupadas no solo por la calidad del espectáculo, sino por su propia integridad física. Tras la victoria del Real Madrid sobre Pachuca, la superestrella Jude Bellingham no se anduvo con rodeos: «Las canchas no son nada buenas. La pelota apenas bota. Es duro para las rodillas también», declaró, pidiendo que se tomen medidas de cara al Mundial de 2026.

No es una queja aislada. Los entrenadores de Porto y Palmeiras también criticaron duramente el césped del MetLife Stadium tras su empate. El director deportivo del Borussia Dortmund, Sebastian Kehl, llegó a bromear con amargura diciendo que «Lionel Messi decide la altura del césped», una forma irónica de señalar la falta de estándares profesionales. El problema parece sistémico, especialmente en estadios de la NFL donde se coloca césped natural sobre superficies de césped artificial, creando condiciones impredecibles y peligrosas.

El Eco de los Estadios Vacíos

Si las canchas son un problema, la respuesta del público ha sido una humillación. Lejos de la fiesta global que la FIFA prometía, muchos partidos se han disputado en atmósferas fantasmales.

 * El partido entre Chelsea y LAFC en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, con capacidad para 75,000 espectadores, atrajo a tan solo 22,137 personas. Menos de un tercio de su capacidad.

 * El duelo entre Ulsan HD y Mamelodi Sundowns en Orlando apenas congregó a 3,412 aficionados.

 * En total, tras los primeros 16 partidos, se han quedado más de 400,000 asientos vacíos.

El entrenador del Chelsea, Enzo Maresca, calificó el ambiente en Atlanta como «un poco extraño», un eufemismo para describir la desoladora imagen de miles de asientos vacíos en un torneo que pretende ser la cumbre del fútbol de clubes. Esta falta de interés del público local pone en duda la viabilidad y el atractivo del formato expandido y es una pésima señal de cara a la Copa del Mundo de 2026.

> «Las canchas no son nada buenas. Es importante que protejamos a los jugadores además de dar un gran espectáculo a los fans.» – Jude Bellingham, estrella del Real Madrid.

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Jugadores al Límite: El Costo Humano del Torneo

Más allá de los problemas logísticos, existe una creciente preocupación por el bienestar de los jugadores. El sindicato mundial de futbolistas, FIFPRO, criticó duramente el calendario del torneo, que se celebra entre el 15 de junio y el 13 de julio, al final de una temporada europea agotadora.

A esto se suman condiciones climáticas extremas, con partidos programados al mediodía bajo un calor abrasador. En el partido entre PSG y Atlético de Madrid en Pasadena, la temperatura superó los 31 grados Celsius, afectando visiblemente el ritmo y la intensidad del juego. La FIFA, en su afán por expandir sus competiciones, parece ignorar la «extrema presión física y mental» a la que somete a sus principales activos: los futbolistas.

El Veredicto Final de Sport Judge

El nuevo Mundial de Clubes de la FIFA no está cambiando el fútbol «para mejor», como prometió Gianni Infantino; lo está exponiendo a un ridículo global. La combinación de canchas peligrosas, estadios desiertos y un calendario que exprime a los jugadores es una receta para el desastre. Lo que debía ser una celebración del fútbol de clubes se ha convertido en un caso de estudio sobre la arrogancia y la mala planificación. La FIFA tiene un problema monumental en sus manos, y si no lo soluciona rápidamente, el fiasco americano de 2025 podría ser solo el preludio de una Copa del Mundo 2026 mucho más problemática.

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