La tecnología llegó para impartir justicia, pero en Sudamérica, el VAR se ha convertido en el protagonista de un drama de errores, sospechas y caos. Una serie de escándalos recientes pone en jaque la credibilidad de las competiciones de CONMEBOL.
El Pecado Original: El Día que el VAR «Olvidó» a un Defensor
Para entender la profunda crisis de confianza que rodea al Video Assistant Referee (VAR) en Sudamérica, hay que viajar a la Copa Libertadores 2021. En el partido de octavos de final entre Cerro Porteño y Fluminense, ocurrió uno de los errores más bochornosos y visualmente inexplicables desde la implementación de la tecnología. El equipo paraguayo anotó un gol que fue anulado por fuera de juego. La revisión del VAR, que debería haber sido un mero trámite, se convirtió en una farsa: el operador, al trazar las líneas, simplemente «olvidó» incluir en el cuadro al defensor de Fluminense que habilitaba claramente al atacante.
El gol era legal, pero fue anulado por un error humano tan grosero que desafiaba toda lógica. CONMEBOL, ante la evidencia irrefutable, no tuvo más remedio que admitir el error y suspender a todo el equipo arbitral del partido. Este incidente no fue un simple fallo; fue el momento en que la percepción del VAR en la región pasó de ser una herramienta falible a un posible instrumento de incompetencia o, para los más escépticos, de algo mucho peor.
Crónica de un Caos Anunciado: Errores que se Acumulan
Lejos de ser un caso aislado, el «escándalo de Cerro» fue el presagio de una serie de polémicas que han erosionado sistemáticamente la credibilidad de CONMEBOL. Ese mismo año, Boca Juniors fue eliminado de la Copa Libertadores por Atlético Mineiro tras sufrir la anulación de goles legítimos en ambos partidos de la eliminatoria, decisiones que desataron una batalla campal en los túneles del estadio y acusaciones directas de robo.
El problema, lejos de solucionarse, persiste. En la reciente Copa América 2024, la propia CONMEBOL tuvo que emitir un comunicado admitiendo otro error flagrante: el VAR no recomendó la revisión de un claro penal sobre el brasileño Vinícius Júnior en el partido contra Colombia. El patrón es alarmante: errores graves, de alto perfil y en competiciones cruciales que, con frecuencia, son reconocidos por la propia organización días después, cuando el resultado del partido ya es inalterable.
Esta acumulación de fallos ha transformado el debate. Ya no se discute si la tecnología del VAR es beneficiosa; se cuestiona la competencia y la integridad de quienes la operan. En un continente con una larga y arraigada historia de suspicacias arbitrales, cada error del VAR no es visto como un simple fallo técnico, sino como la posible confirmación de viejos fantasmas de favoritismo y corrupción.
La Acusación de Messi y el Fantasma de la Corrupción
Esta atmósfera de desconfianza encontró su máxima expresión en la Copa América 2019. Tras ser expulsado en el partido por el tercer puesto y sentirse perjudicado en la semifinal contra Brasil, Lionel Messi, la figura más importante del fútbol mundial, lanzó una acusación incendiaria: afirmó que el torneo estaba «armado» para que lo ganara Brasil y denunció corrupción en CONMEBOL.
> «No tenemos que ser parte de esta corrupción. […] La Copa está armada para Brasil.» – Lionel Messi, 6 de julio de 2019.
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Las palabras de Messi, que le valieron una sanción, dieron voz a un sentimiento generalizado entre aficionados, periodistas y otros equipos. Aunque CONMEBOL denunció las acusaciones como «inaceptables» y una «falta de respeto» , el daño ya estaba hecho. Las declaraciones del astro argentino validaron las sospechas y crearon un marco narrativo en el que cada error arbitral posterior es analizado bajo un prisma de posible intencionalidad, como se debate en análisis sobre la influencia de los equipos poderosos.
El Veredicto del Juez
El VAR en Sudamérica ha fracasado. No por la tecnología en sí, que es una herramienta, sino por la catastrófica implementación y la alarmante falta de competencia demostrada por quienes la gestionan. Cada error admitido por CONMEBOL es una confesión de su propia negligencia y una grieta más en la ya frágil credibilidad de sus torneos.
La situación ha llegado a un punto crítico. La pregunta ya no es si el VAR ayuda a los árbitros, sino quién vigila al VAR. CONMEBOL se enfrenta a una crisis de legitimidad que va más allá de un simple gol mal anulado. Se necesita una purga de incompetencia, una inversión real en la capacitación de sus árbitros y una dosis radical de transparencia en sus procesos. De lo contrario, la herramienta que prometía justicia se consolidará como el símbolo definitivo de la farsa.
