Champions League: Cuando el dinero manda y los aficionados pagan el precio

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Los hilos de Al-Khelaïfi: Un conflicto de intereses descarado

Nasser Al-Khelaïfi, el presidente del Paris Saint-Germain (PSG), ostenta una colección de títulos que harían sonrojar a cualquier magnate: es también el presidente de la European Club Association (ECA) y del gigante de los medios beIN Media Group, además de ocupar un asiento en el comité ejecutivo de la UEFA (ExCo) desde 2019. Esta acumulación de roles, a pesar de las «advertencias internas sobre conflictos de interés», es una burla descarada a cualquier principio ético.

Cuando el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, fue cuestionado sobre esta evidente maraña de influencias, su respuesta fue convenientemente «enfocada», alegando que los miembros del ExCo no participan en la aprobación de acuerdos comerciales. Una explicación tan transparente como el agua de un pantano.

La UEFA, en su infinita sabiduría (o ceguera interesada), ha permitido que un hombre sea juez y parte en el negocio más lucrativo del fútbol europeo. Al-Khelaïfi no solo maneja uno de los clubes más ricos del continente, sino que también tiene voz en las decisiones estratégicas de la UEFA y es dueño de la cadena que televisa la misma competición.

¿Conflictos de interés? ¡Por favor! Es una sinergia perfecta para el poder y el bolsillo, una máquina bien engrasada para beneficiar a sus propios intereses. Su negativa a unirse a la fallida Superliga en 2021 no fue un acto de lealtad al fútbol tradicional, sino una jugada maestra para consolidar su influencia y ser visto como el «salvador» de la UEFA, reparando rápidamente las relaciones con Ceferin.

 Incluso cuando la UEFA abrió un caso disciplinario contra él por supuestamente confrontar a un árbitro tras una derrota ante el Real Madrid, la culpa fue convenientemente «cambiada» al director deportivo Leonardo, quien, casualmente, ya había sido despedido. La justicia, al parecer, es tan flexible como un billete de cien euros en el bolsillo adecuado.

La acumulación de roles de Al-Khelaïfi y la pasividad de la UEFA ante estos conflictos no es un incidente aislado; es un patrón de captura regulatoria. Entidades deportivas como la UEFA, que deberían ser los guardianes de la equidad y la transparencia, se vuelven susceptibles a la influencia de actores con inmensos recursos financieros.

La «conveniencia» de la UEFA en el caso de la Superliga demuestra que la lealtad se compra y se vende, y que la gobernanza del fútbol de élite está fundamentalmente comprometida por intereses económicos.

Cuando la cúpula directiva de un deporte permite tales conflictos de interés y desvía la responsabilidad, se erosiona la confianza del público. Esto va más allá de un simple conflicto de intereses; es una señal de que las estructuras de poder están diseñadas para proteger a los poderosos, no la integridad del juego.

Esto alimenta el cinismo de los aficionados y la percepción de que el fútbol de élite es un juego amañado, donde las reglas se doblan para quienes tienen los bolsillos más profundos.

El caos de Múnich: Cuando la logística choca con la realidad

¡Qué gran festival de fútbol se esperaba en Múnich! Tan grande que los organizadores no pudieron ni siquiera gestionar el transporte público. La final de la Champions League fue «empañada por el caos ferroviario y la violencia de los aficionados». Un despliegue de gases lacrimógenos en un tren de la estación U6 «University» provocó un «caos ferroviario» y «un fuerte atasco».

¿Quién lo puso ahí, la UEFA para animar el ambiente? Este incidente, sumado a un freno de emergencia, fue suficiente para que la «gran atmósfera» se convirtiera en un campo de batalla. Parece que la planificación de eventos masivos es tan sólida como la defensa de un equipo de barrio.

 La interrupción del transporte público que forzó el encuentro de hinchadas rivales, resultando en «escenas violentas» entre aficionados del Inter y el PSG, no es solo vandalismo; es el resultado predecible de una gestión incompetente que permite que el caldo de cultivo del fanatismo se desborde sin control.

El coste de la seguridad y la logística

Y sí, la policía de Múnich, según ‘Bild’, logró controlar rápidamente la situación, después de que ya se hubieran dado de puñetazos. El coste de la seguridad y la logística, al parecer, es un gasto innecesario cuando se puede culpar a los «hooligans».

Los incidentes de caos ferroviario y violencia de aficionados no son meros accidentes; son el resultado directo de una planificación deficiente y una subestimación del riesgo. La interrupción del transporte público que fuerza el encuentro de hinchadas rivales demuestra una falta de previsión básica.

 Esto expone a los aficionados a riesgos innecesarios, sugiriendo que la prioridad está en la venta de entradas y la transmisión televisiva, no en la seguridad y el bienestar de las masas que asisten. La narrativa que emerge de estos incidentes a menudo culpa únicamente a los «hooligans», desviando la atención de las fallas organizativas.

Esto deshumaniza al aficionado, tratándolo como una «masa» que debe ser «controlada» en lugar de un participante cuya seguridad es responsabilidad del evento. Se perpetúa la idea de que la violencia es inherente a las hinchadas, en lugar de reconocer que las condiciones creadas por la mala gestión pueden ser un catalizador.

El arbitraje: ¿Justicia o conveniencia?

La UEFA, en su infinita búsqueda de la «integridad,» decidió que el árbitro de la final debía ser el rumano István Kovács , un tipo con su propio historial de «controversias pasadas» en la Euro 2024.

¿Y por qué? Porque el otro candidato, el polaco Szymon Marciniak, había sido «apartado» tras una «actuación polémica» en la semifinal Inter-Barcelona, lo que llevó a que la UEFA «priorizara a Kovács para mantener la integridad de la competición».

Es decir, no eligen al mejor o al más intachable, sino al menos «problemático» en ese momento. Es el equivalente a elegir al menos sucio de un grupo de cerdos. La «integridad» se mantiene, claro, pero con un buen lavado de cara y un chivo expiatorio conveniente. La justicia, como la vida, es una cuestión de perspectiva y, sobre todo, de conveniencia.

La elección de Kovács sobre Marciniak no se basa en una búsqueda de la perfección arbitral, sino en una gestión de la percepción. La UEFA, al «priorizar a Kovács para mantener la integridad», está admitiendo implícitamente que la integridad es algo que se puede «mantener» mediante decisiones estratégicas, en lugar de ser una cualidad intrínseca.

Decisiones arbitrales y la selección de árbitros

Esto sugiere que las decisiones arbitrales, y la selección de árbitros, están sujetas a presiones políticas y de imagen, más que a una evaluación puramente meritocrática. La constante rotación de árbitros «polémicos» y la justificación de sus nombramientos con argumentos de «integridad» perpetúan un ciclo de duda.

 Esto lleva a que cada decisión controvertida sea vista no como un error humano, sino como una prueba más de un sistema corrupto o sesgado. La desconfianza se arraiga, afectando la percepción general de la justicia en el deporte de élite y alimentando las teorías conspirativas de los aficionados.

Tabla: La telaraña de poder: Nasser Al-Khelaïfi y sus conflictos de interés

| Rol | Organización | Conflicto Potencial | Postura Oficial de la UEFA | Implicación |

|—|—|—|—|—|

| Presidente PSG | Paris Saint-Germain | Influencia en decisiones de UEFA/ECA que afectan a PSG. | «Miembros del ExCo no involucrados en la aprobación de acuerdos comerciales.»  | Sinergia de poder que beneficia a sus intereses. |

| Presidente ECA | European Club Association | Voz en la gobernanza del fútbol europeo. | «Miembros del ExCo no involucrados en la aprobación de acuerdos comerciales.»  | Minimización oficial de los conflictos. |

| Presidente beIN Media Group | beIN Media Group | Control de derechos de Champions League mientras participa en su gobernanza. | «Miembros del ExCo no involucrados en la aprobación de acuerdos comerciales.»  | Sinergia de poder que beneficia a sus intereses. |

| Miembro ExCo UEFA | UEFA | Participación en la toma de decisiones estratégicas de la UEFA. | «Miembros del ExCo no involucrados en la aprobación de acuerdos comerciales.»  | Minimización oficial de los conflictos. |

Esta tabla es crucial porque visualiza la intrincada red de influencia de Al-Khelaïfi, haciendo evidente la magnitud de los conflictos de interés que la UEFA convenientemente ignora. Permite al lector ver de un vistazo cómo el poder financiero se entrelaza con la gobernanza deportiva, validando la narrativa de que «el dinero manda.»

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