El Canelo es el centro de un ambicioso proyecto a largo plazo que busca extender su permanencia en los encordados más allá de lo que muchos especialistas pronosticaban. Tras una reunión estratégica con Turki Alalshikh, ministro de entretenimiento de Arabia Saudita, se han despejado las dudas sobre el retiro inmediato del tapatío.
El plan para el Canelo delineado por las autoridades saudíes contempla que el peleador mexicano se mantenga activo en el alto rendimiento por un periodo de entre cinco y siete años adicionales, consolidando su legado como una de las figuras más rentables y constantes en la historia del deporte de los puños.
Este anuncio surge en un momento clave de su carrera, cuando el campeón de 35 años busca nuevos retos que motiven tanto su preparación física como el interés del público global.
La alianza con el Reino de Arabia Saudita no se limita a una simple organización de eventos, sino que representa una estructura de negocios diseñada para maximizar el impacto de su imagen en mercados internacionales, asegurando que cada una de sus apariciones sea considerada un evento de clase mundial.
Canelo es visto por Alalshikh como un socio estratégico de largo aliento, lo que garantiza una estabilidad económica y deportiva para el equipo del mexicano.
Durante la ceremonia de premiación de la revista The Ring, se confirmó que la relación entre ambas partes es sólida y está enfocada en hitos que se extienden hasta el año 2027 y más allá.
Esta visión para el Canelo rompe con la dinámica habitual de negociar pelea por pelea, permitiendo una planificación mucho más detallada de sus futuros oponentes y las sedes que albergarán sus combates.

Los planes de Canelo para septiembre y el horizonte 2027
Uno de los puntos más relevantes del calendario revelado es la confirmación de una pelea por un título mundial en septiembre de 2026.
Aunque el nombre del rival no ha sido oficializado de manera formal mediante un contrato firmado, el ministro saudí dejó entrever que el boxeador continuará enfrentándose a la élite de la división. Durante el evento, llamó la atención la interacción con Christian Mbilli, el nuevo monarca de peso supermedio del Consejo Mundial de Boxeo, lo que ha desatado especulaciones sobre un posible enfrentamiento de unificación o defensa obligatoria.
Para el año 2027, el equipo de trabajo ya visualiza un combate de alto impacto que marcaría otra etapa dorada en su carrera.
Este enfoque a futuro demuestra la confianza que existe en la condición física del jalisciense, quien ha logrado mantenerse alejado de lesiones graves que comprometan su rendimiento.
La intención es que cada año presente al menos un desafío de magnitud histórica, manteniendo la expectativa de los aficionados y los ingresos por pago por evento en niveles récord.
El cierre legendario: un evento masivo en México
Canelo es considerado el «héroe de las personas» por Alalshikh, quien expresó su deseo de organizar la pelea de retiro del mexicano en territorio nacional.
La propuesta es monumental: un evento que logre convocar a medio millón de personas, una cifra que superaría cualquier récord de asistencia previo en el boxeo profesional.
Este cierre de carrera en México no solo sería un homenaje a su trayectoria, sino una muestra del poder de convocatoria que el boxeador mantiene entre sus compatriotas, quienes lo han seguido desde sus inicios en arenas locales.
Mientras este plan se gesta, se han cerrado definitivamente algunas puertas que generaban ruido mediático. El ministro descartó cualquier posibilidad de enfrentar a Terence Crawford, argumentando que el estadounidense se encuentra en el retiro y ya no representa un interés deportivo para los planes de la entidad saudí.
Con esto, el camino queda despejado para que el mexicano se enfoque exclusivamente en rivales que aporten valor a su récord en las categorías de peso donde actualmente reina.
Un vínculo de respeto y obsequios simbólicos
Canelo es también un hombre de gestos significativos, lo que quedó demostrado en su reciente encuentro personal con Turki Alalshikh.
El boxeador obsequió al funcionario la indumentaria que utilizó en uno de sus históricos combates contra Gennady Golovkin.
Esta pieza, que ahora forma parte de la colección privada de boxeo del ministro, simboliza el respeto mutuo y la fraternidad que se ha construido entre el deportista y el promotor de eventos en el Medio Oriente.
El respaldo que el tapatío ha recibido de esta nueva potencia económica del boxeo le permite negociar en sus propios términos.
Al reconocer la ayuda del ministro, el boxeador refuerza una alianza que le otorga el control total sobre el epílogo de su historia deportiva.
Canelo es, sin lugar a dudas, el arquitecto de su propio destino profesional. Con un horizonte que llega hasta finales de esta década, el mexicano se prepara para demostrar que su disciplina es la clave de su longevidad.
El boxeo internacional se alista para una era donde las grandes bolsas y las peleas de campeonato seguirán teniendo un solo protagonista indiscutible. La promesa de un adiós multitudinario en su tierra natal es el motor que impulsará sus próximos años de entrenamiento y gloria sobre el cuadrilátero.
El Canelo seguirá siendo el rostro del boxeo mientras su cuerpo y su mente se lo permitan, respaldado por una maquinaria de entretenimiento que no escatima en recursos. La estrategia es clara: mantener la relevancia, buscar la unificación total y culminar con un evento que paraliza a todo México.
Esta hoja de ruta no solo beneficia al peleador, sino que mantiene viva la industria de un deporte que siempre necesita de grandes figuras para cautivar a las nuevas generaciones de espectadores.