Björn Borg revela adicciones, secretos y cáncer en sus memorias

En su autobiografía, Björn Borg rompe el silencio sobre adicciones, escándalos, duelos personales y el cáncer que enfrenta a los 69 años.

Björn Borg revela adicciones, secretos y cáncer en sus memorias
El extenista sueco confiesa en “Heartbeats” sus excesos, batallas con las drogas, amores, arrepentimientos y su diagnóstico de cáncer de próstata.

Björn Borg y el inicio de sus memorias con una confesión brutal

En las primeras páginas de Heartbeats (Latidos), Björn Borg sorprende al lector al revelar cómo terminó hospitalizado en Holanda en los años noventa tras una sobredosis de alcohol, drogas y pastillas. Él mismo lo describe como su “forma preferida de automedicación”. Lejos de la imagen gélida que lo convirtió en “Ice-Borg”, aquí muestra una vulnerabilidad desconocida.

Una vida marcada por triunfos y derrotas fuera de la cancha

Borg se retiró a los 25 años, en el pico de su carrera, después de perder las finales de Wimbledon y del Abierto de Estados Unidos de 1981 frente a John McEnroe. Ese día supo que ya no quería seguir. Aunque todavía tenía talento, lo había perdido todo: el fuego, la pasión y hasta la necesidad de ganar. Esa desconexión lo llevó a un abismo personal del que nunca estuvo preparado para salir.

El origen del mito del “Ice-Borg”

Muchos creían que la frialdad de Borg en la cancha era innata, pero en sus memorias confiesa que fue un escudo aprendido. De niño maldecía, gritaba y hacía trampa, hasta que su club local lo suspendió seis meses. A su regreso, decidió nunca más abrir la boca en un partido. Aprendió a controlar sus emociones, pero el precio fue construir un personaje que lo aisló emocionalmente durante toda su carrera.

Las drogas, la vergüenza y el vacío después del tenis

El sueco narra cómo en 1982 probó la cocaína y sintió el mismo tipo de emoción que cuando competía. Lo que parecía una válvula de escape terminó en dos sobredosis, ataques de pánico y la vergüenza más grande de su vida: despertar en un hospital y ver a su padre observándolo. “Fue una decisión estúpida involucrarse con este tipo de cosas. Realmente te destruye”, escribe Borg.

Entre el amor, los excesos y la fama

El libro de 292 páginas también revela romances, aventuras y arrepentimientos. Habla de amenazas de muerte en el US Open, de la vez que le lanzaron monedas en Roma y juró no volver, y de cómo convivió con personajes inesperados: desde Andy Warhol y Tina Turner hasta Nelson Mandela, Donald Trump y Hugh Hefner. Cada anécdota refuerza la idea de que su vida estuvo marcada no solo por la gloria, sino también por la constante exposición y los excesos.

El diagnóstico que lo cambió todo

En el cierre de Heartbeats, Borg revela que fue diagnosticado con cáncer de próstata. A sus 69 años, lo ve como un capítulo más de su vida y no como una condena. “Es bueno tener un buen comienzo y un buen final”, declaró en entrevista. Para él, contar su historia ha sido una forma de liberarse: “Después de todos estos años, es un alivio hacer este libro. Me siento mucho mejor. No más secretos”.

El legado de un hombre más allá del tenis

Björn Borg no solo fue un campeón de 11 Grand Slams. Fue un hombre que abandonó el tenis en la cima, que cayó en la oscuridad de las adicciones y que hoy se atreve a mostrar sus cicatrices. Su autobiografía no es un repaso deportivo, sino una confesión de vida. Una historia que, como él mismo dice, comienza con una caída y termina con una revelación.

En las primeras páginas de Heartbeats (Latidos), Björn Borg sorprende al lector al revelar cómo terminó hospitalizado en Holanda en los años noventa tras una sobredosis de alcohol, drogas y pastillas. Él mismo lo describe como su “forma preferida de automedicación”. Lejos de la imagen gélida que lo convirtió en “Ice-Borg”, aquí muestra una vulnerabilidad desconocida.

Una vida marcada por triunfos y derrotas fuera de la cancha

Borg se retiró a los 25 años, en el pico de su carrera, después de perder las finales de Wimbledon y del Abierto de Estados Unidos de 1981 frente a John McEnroe. Ese día supo que ya no quería seguir. Aunque todavía tenía talento, lo había perdido todo: el fuego, la pasión y hasta la necesidad de ganar. Esa desconexión lo llevó a un abismo personal del que nunca estuvo preparado para salir.

El origen del mito del “Ice-Borg”

Muchos creían que la frialdad de Borg en la cancha era innata, pero en sus memorias confiesa que fue un escudo aprendido. De niño maldecía, gritaba y hacía trampa, hasta que su club local lo suspendió seis meses. A su regreso, decidió nunca más abrir la boca en un partido. Aprendió a controlar sus emociones, pero el precio fue construir un personaje que lo aisló emocionalmente durante toda su carrera.

Las drogas, la vergüenza y el vacío después del tenis

El sueco narra cómo en 1982 probó la cocaína y sintió el mismo tipo de emoción que cuando competía. Lo que parecía una válvula de escape terminó en dos sobredosis, ataques de pánico y la vergüenza más grande de su vida: despertar en un hospital y ver a su padre observándolo. “Fue una decisión estúpida involucrarse con este tipo de cosas. Realmente te destruye”, escribe Borg.

Entre el amor, los excesos y la fama

El libro de 292 páginas también revela romances, aventuras y arrepentimientos. Habla de amenazas de muerte en el US Open, de la vez que le lanzaron monedas en Roma y juró no volver, y de cómo convivió con personajes inesperados: desde Andy Warhol y Tina Turner hasta Nelson Mandela, Donald Trump y Hugh Hefner. Cada anécdota refuerza la idea de que su vida estuvo marcada no solo por la gloria, sino también por la constante exposición y los excesos.

El diagnóstico que lo cambió todo

En el cierre de Heartbeats, Borg revela que fue diagnosticado con cáncer de próstata. A sus 69 años, lo ve como un capítulo más de su vida y no como una condena. “Es bueno tener un buen comienzo y un buen final”, declaró en entrevista. Para él, contar su historia ha sido una forma de liberarse: “Después de todos estos años, es un alivio hacer este libro. Me siento mucho mejor. No más secretos”.

El legado de un hombre más allá del tenis

Björn Borg no solo fue un campeón de 11 Grand Slams. Fue un hombre que abandonó el tenis en la cima, que cayó en la oscuridad de las adicciones y que hoy se atreve a mostrar sus cicatrices. Su autobiografía no es un repaso deportivo, sino una confesión de vida. Una historia que, como él mismo dice, comienza con una caída y termina con una revelación.

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