El Club América no es solo un equipo de fútbol, es un fenómeno social que no se puede negar que despierta amor, odio, admiración y rechazo en partes iguales. «Ódiame más» no es solo una frase, es un estilo de vida para quienes celebran sus victorias y para quienes disfrutan sus tropiezos.
Con este reciente campeonato, el América revalida su lugar como el club más polarizador y exitoso del país. Pero, más allá de los números, las historias humanas detrás de este título son las que realmente nos recuerdan por qué este equipo sigue siendo el más relevante en México.
Henry Martín: del aula de ingeniería al trono del fútbol mexicano
Hace una década, Henry Martín era un joven estudiante de Ingeniería Industrial en Mérida, con un sueño que parecía inalcanzable: ser futbolista profesional. Sin pasar por fuerzas básicas o procesos en divisiones menores, Henry fue descubierto por un equipo local en la Liga de Ascenso.
En 2018, llegó al América, el club más exigente de México, donde entendió que no bastaba con «ganarse un lugar». En el América, había que ser líder, referente y un ejemplo. Hoy, no solo levanta el trofeo como campeón, sino que también se consolida como figura clave de la Selección Nacional.
Ángel Malagón: del olvido a la gloria
Ángel Malagón, portero titular del América y tricampeón del fútbol mexicano, tiene una historia que inspira. Originario de Zamora, Michoacán, creció en un entorno de carencias extremas. Hijo de un barrendero, llegó a comer de la basura en su infancia.
Tras ser descartado por el Necaxa, Malagón llegó al América, donde no solo encontró una nueva oportunidad, sino también una plataforma para demostrar su talento. Hoy, su nombre está grabado en la historia del club más grande de México.
André Jardine: el técnico que cambió las dudas por títulos
Cuando André Jardine fue nombrado director técnico del América hace año y medio, pocos apostaban por él. Su llegada fue vista más como una apuesta desesperada que como una decisión estratégica.
Sin embargo, es indudable decir que Jardine demostró que el trabajo y la visión pueden superar las expectativas. Bajo su dirección, el América no solo se coronó campeón, sino que lo hizo con un equipo donde la base mexicana fue protagonista, silenciando las críticas que cuestionaban su legado.
El «Ódiame más» que se convierte en legado
El América no solo se limita a ganar, lo hace con estilo, polémica y una narrativa que lo convierte en el equipo que todos aman odiar. Este campeonato, con ocho mexicanos en la cancha, refuerza su mensaje: son los mejores porque son diferentes.
En un México dividido por pasiones futbolísticas, el América sigue siendo el estándar por el cual se mide el éxito en el deporte más popular del país.
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