Alpine F1: ¿Briatore al rescate o sentencia final tras caos Oakes-Colapinto?

La crónica de una salida anunciada

La renuncia de Oliver Oakes como jefe de equipo de Alpine F1, aunque sorpresiva en su ejecución, se venía gestando en un ambiente de creciente tensión e inestabilidad dentro de la escudería de Enstone. Oakes, quien llegó con la promesa de aportar orden y una visión a largo plazo, se encontró rápidamente navegando en aguas turbulentas, con decisiones estratégicas que parecían escapar a su control directo. Su salida, efectiva inmediatamente, deja un vacío de poder que Flavio Briatore no ha tardado en llenar, o más bien, en formalizar, ya que su influencia como asesor ejecutivo era un secreto a voces. Esta dimisión se produce en un momento crítico, justo cuando se espera el anuncio del reemplazo de Jack Doohan por Franco Colapinto, una decisión que, según fuentes, fue la gota que colmó el vaso para Oakes.

Briatore: El titiritero en la sombra

Flavio Briatore, una figura tan legendaria como controvertida en la F1, emerge ahora como el hombre fuerte de Alpine. Su historial incluye la gestión de equipos campeones del mundo como Benetton y Renault en los 90 y 2000, pero también el infame «Crashgate» de Singapur 2008, un escándalo que le valió una suspensión de la F1. Su regreso como asesor ejecutivo ya había levantado cejas, y su creciente poder, evidenciado en decisiones como la abrupta salida de Esteban Ocon a finales de la temporada pasada o el cortejar a Franco Colapinto mientras Jack Doohan ya tenía un acuerdo para 2025, demuestra un estilo de gestión directo y, para muchos, implacable. La dinámica recuerda a la era de Helmut Marko y Christian Horner en Red Bull, donde uno toma las decisiones difíciles y el otro es la cara pública.

«Me and Oli [Oakes] have a very good relationship and had long-term ambitions to drive this team forward together… The reasons [for his resignation] are not related to the team and are of a personal nature.» – Flavio Briatore, en un intento por calmar las aguas, aunque pocos en el paddock creen que la ruptura haya sido amistosa dada la secuencia de eventos.)

El caso Colapinto-Doohan: ¿Mérito o maletín?

La sustitución de Jack Doohan por Franco Colapinto, que se espera sea efectiva desde la próxima carrera en Imola o incluso para Mónaco si la logística lo permite, es el epicentro de la polémica actual. Si bien Colapinto es un talento emergente, la rapidez de la decisión y el contexto de la salida de Oakes, un conocido partidario de Doohan, sugieren que otros factores están en juego. Se rumorea que el «significativo respaldo financiero de Latinoamérica» que acompaña a Colapinto, con patrocinadores como Mercado Libre ya vinculados a Alpine desde principios de 2025, ha pesado enormemente en la balanza. Esto plantea la incómoda pregunta: ¿se está priorizando el potencial económico sobre el mérito deportivo puro en un equipo que aspira a volver a la cima?

Luchas de poder y filosofías contrapuestas

El choque era inevitable. Oakes representaba un enfoque más metódico, buscando construir una base sólida y estable para el futuro de Alpine. Briatore, en cambio, parece operar con la urgencia de resultados inmediatos, no temiendo tomar decisiones drásticas que puedan generar controversia si cree que beneficiarán al equipo a corto plazo o atraerán inversión. Esta diferencia filosófica sobre la gestión de pilotos y la dirección estratégica del equipo ha culminado en una ruptura que deja a Alpine en una encrucijada. La salida de Oakes, quien había comenzado a hacer cambios en el equipo técnico senior para 2025, podría revertir cualquier progreso hacia la estabilidad que se hubiera logrado.

Consecuencias inmediatas y futuro incierto

Con Briatore asumiendo, de facto, un control más directo, la presión sobre Franco Colapinto será inmensa desde su primera carrera. No solo tendrá que demostrar su valía en la pista, sino también justificar la controvertida decisión que le ha puesto en el asiento.

Para Alpine, las preguntas son muchas: ¿Cómo afectará esta crisis a la moral del equipo? ¿Podrá Briatore, con su estilo de la «vieja escuela», realmente revitalizar a un equipo que ha sufrido años de reestructuraciones y resultados decepcionantes? La sombra de su pasado y su reputación podrían ahuyentar a potenciales talentos (ingenieros y pilotos) y patrocinadores que busquen una imagen más limpia y estable.

La apuesta de Renault por Briatore podría interpretarse como un movimiento desesperado o un último intento de aplicar una terapia de choque a un paciente en estado crítico. El tiempo dirá si es una genialidad o el suicidio anunciado de un proyecto que prometía mucho más.

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