¡ALERTA ROJA! Mafia de apuestas NBA salpica al baloncesto universitario NCAA

La sombra de la corrupción en las apuestas se cierne sobre el baloncesto universitario de EE. UU. La investigación federal que destapó el escándalo de Jontay Porter en la NBA ahora apunta a múltiples programas de la NCAA. ¿Hasta dónde llega la podredumbre?

La conexión: Del escándalo Jontay Porter (NBA) a las aulas universitarias

El mundo de las apuestas deportivas, con su enorme flujo de dinero, siempre ha representado una amenaza latente para la integridad del deporte. Ahora, una investigación federal que inicialmente sacudió los cimientos de la NBA ha extendido sus tentáculos hacia el baloncesto universitario masculino (NCAA), revelando una posible red de corrupción con un alcance preocupante.

El caso que encendió las alarmas fue el del exjugador de los Toronto Raptors, Jontay Porter, quien fue baneado de por vida de la NBA y se declaró culpable de fraude por su participación en un esquema de apuestas. La investigación también ha involucrado al base del Miami Heat, Terry Rozier.

Lo que resulta alarmante es que esta misma red de apostadores, capaz de infiltrarse y corromper a nivel profesional, parece haber encontrado también un terreno fértil en el ámbito universitario.

Al menos tres programas de baloncesto masculino de la NCAA han sido vinculados a esta investigación federal: North Carolina A&T, Mississippi Valley State y Eastern Michigan. Además, Temple University también ha sido mencionada como potencialmente conectada a esta trama. Que una red de esta naturaleza opere con tal desenvoltura en ambos niveles del baloncesto estadounidense sugiere una operación sofisticada, con recursos y con una capacidad de influencia que no debe subestimarse.

Actividad sospechosa y posible «Point-Shaving»

Los investigadores federales han seguido el rastro del dinero y los patrones de apuestas inusuales para identificar los posibles focos de corrupción. Se ha detectado actividad de apuestas anómala en partidos que involucran a los equipos universitarios mencionados.

En el caso de Eastern Michigan, dos de sus partidos durante la temporada 2024-2025 fueron señalados por las casas de apuestas debido a movimientos sospechosos. Específicamente, se observó un volumen inusual de apuestas en contra de los Eagles en la primera mitad de sus encuentros contra Wright State (21 de diciembre) y Central Michigan (16 de enero). Tendencias de apuestas similares fueron identificadas en un partido de North Carolina A&T contra Delaware, disputado el 9 de enero.

La situación en Temple University parece aún más grave. Un partido contra UAB, jugado el 7 de marzo de 2024, fue marcado por la empresa de vigilancia de integridad de apuestas Integrity Compliance 360 (anteriormente U.S. Integrity). La alerta se disparó debido a un inexplicable salto de seis puntos en el spread (diferencia de puntos) a favor de UAB pocas horas antes del inicio del juego.

Como resultado, el ex base de Temple, Hysier Miller, fue puesto bajo investigación por un posible caso de point-shaving, es decir, manipular su rendimiento o el del equipo para asegurar que el resultado se ajustara a ciertos parámetros de apuestas, presuntamente habiendo apostado él mismo en partidos en los que participó.

La investigación ha identificado a Shane Hennen, un apostador, como una figura clave en la organización de un escándalo de point-shaving que abarca tanto la NBA como la NCAA. Otro nombre que ha surgido es el de Mahmud Mollah, un exestudiante de Temple, quien se declaró culpable de conspiración para cometer fraude electrónico en el marco del esquema que involucraba a Jontay Porter. El point-shaving es una de las formas más insidiosas y difíciles de detectar de corrupción deportiva, y los patrones de apuestas son, a menudo, la única miga de pan que los investigadores pueden seguir para destapar estas tramas.

Reacciones institucionales y el silencio de la NCAA

Ante estas graves acusaciones, las reacciones institucionales han sido, en el mejor de los casos, cautelosas. Las universidades implicadas, según reportes de ESPN, no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre su vinculación con la investigación federal. No obstante, North Carolina A&T confirmó recientemente la suspensión de tres de sus jugadores debido a violaciones de «reglas del equipo bien establecidas», aunque sin confirmar explícitamente si estas suspensiones están conectadas con las alegaciones de apuestas. Esta coincidencia, por supuesto, resulta altamente sospechosa.

Por su parte, la NCAA, el órgano rector del deporte universitario en Estados Unidos, emitió una declaración genérica afirmando que se toma muy en serio la problemática de las apuestas deportivas y que colabora con servicios de monitoreo de integridad y reguladores estatales.

Sin embargo, amparándose en sus reglas de confidencialidad, la NCAA declinó hacer comentarios sobre investigaciones actuales o potenciales. Este silencio, aunque predecible, resulta frustrante para quienes exigen transparencia y mano dura contra la corrupción. La «confidencialidad» a menudo parece más un escudo para proteger la imagen de la institución que un mecanismo para garantizar la justicia.

Atletas universitarios serían vulnerables

Aunque la investigación federal se centra en una red de apuestas ilegales, la era del «Name, Image, Likeness» (NIL) en la NCAA, que permite a los atletas universitarios obtener ingresos por el uso de su nombre, imagen y semejanza, podría, paradójicamente, estar creando nuevas vulnerabilidades. Los atletas que ahora tienen acceso a ingresos legítimos y un perfil público más alto podrían convertirse en objetivos atractivos para las redes de apostadores, ya sea para obtener información privilegiada sobre lesiones o tácticas, o incluso para influir directamente en los resultados de los partidos.

Por otro lado, aquellos atletas que no logran obtener ingresos significativos a través del NIL podrían ser tentados más fácilmente por el dinero rápido ofrecido por estas redes criminales. La investigación federal ya ha demostrado la capacidad de esta red para corromper a un jugador profesional como Jontay Porter, lo que subraya su peligrosidad y alcance.

Corrupción en apuestas

Este escándalo, que entrelaza la corrupción en las apuestas de las ligas profesionales con el aparentemente más «puro» deporte universitario, podría ser un catalizador para cuestionar aún más profundamente la viabilidad y la hipocresía del modelo de «amateurismo» que la NCAA ha defendido durante décadas6

. Asimismo, podría acelerar la necesidad de una regulación federal mucho más estricta y unificada sobre las apuestas deportivas en Estados Unidos, con un énfasis particular en la protección de la integridad de las competiciones universitarias.

 La línea que separa el deporte profesional del universitario de alto nivel es cada vez más borrosa, y la expansión masiva de las apuestas deportivas legalizadas en múltiples estados ha incrementado exponencialmente los riesgos de corrupción en todos los niveles.

La aparente incapacidad, o quizás la falta de voluntad, de la NCAA para autorregularse eficazmente en temas tan complejos y espinosos como este, podría finalmente forzar una intervención gubernamental más directa. El hecho de que sea una investigación federal la que esté destapando esta trama subraya la seriedad y el alcance multiestatal del problema, lo que inherentemente podría requerir soluciones a nivel federal.

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