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Especial:Balas perdidas

Conseguir un arma es tan sencillo como buscarlo en las páginas de compra venta de las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram.

por Ángel Balán

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Durante los últimos meses los niveles de violencia se han elevado en la ciudad, el sonido de las balas se confunde con el de los fuegos artificiales que truenan en las periferias de Cancún, conseguir un arma es tan sencillo como buscarlo en las páginas de compra venta de las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram.

Se ha dicho últimamente que todas las ejecuciones han sido por ajuste de cuentas y porque los respectivos cárteles se disputan la plaza, pero se han detectado víctimas de las circunstancias, que han sufrido algún ataque sin que sean partícipes de alguna célula delictiva.
Hace una semana una joven madre de familia se encontraba de compras en un tianguis de Paseos del Mar cuando una bala perdida le arrebató la vida, quedó asentado en la carpeta de investigación 424/2017 como víctima circunstancial de los hechos.

Otro caso similar fue el de la estudiante de secundaria Paloma Busquet, quien se encontró junto a su hermano en medio de una balacera, uno de los proyectiles le quitó la vida en enero de este año.
De igual manera una persona recientemente fue víctima de un atentado mientras transitaba en su motocicleta sobre la avenida Politécnico, cerca del hospital de la 509, el cual afortunadamente no fue alcanzado por la bala pero alega que no tiene enemigos, nunca hubo una amenaza previa, no usa esa ruta habitualmente por lo que considera que el ataque lo recibió de una persona por el simple hecho de pasar en ese lugar.

El atentado sucedió a las 4 de la madrugada mientras el afectado iba a su domicilio y decidió tomar esa ruta que le quedó más corta. No cabe duda que cada vez la inseguridad se sale de los límites y la sociedad se corrompe más, se ve con naturalidad los actos de violencia y los 212 ejecutados en lo que va del año.
Estamos llegando al punto que una persona se atreve a disparar a otra por gusto, no por robar, no por ‘ajuste de cuentas’, sólo por poder. 

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