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El síndrome humano

Cuento Corto Lidia San Ciprián, colabora con La Verdad en la entrega de Cuentos Cortos

por Lidiasanciprián

De esos días que no quieres despertar porque no sabes qué sigue, deseas suceda una llamada, un mensaje, una señal que te indique el rumbo. Una grúa que te levante.

María repasaba sus pensamientos para encontrar cuál era el sentido de vida, ya tenía mucho de lo que soñó de niña y cumplió con las metas que sus padres decían eran un destino Visto desde fuera, una vida más que confortable, casa, viajes, seguridad económica, pero María padecía el síndrome principal del ser humano, la insatisfacción, una trampa de la naturaleza, camino que cuando le prestas atención te lleva a más insatisfacción.

Había escuchado que la espiritualidad era un camino para sanar o al menos controlar el síndrome, pese a la oposición de su familia voló al otro lado del mundo, India, Tíbet, Bután, siempre con la intención de que si encontraba aquel derrotero o motivo de vida lo suficientemente fuerte dejaría todo.

En la baraja de las posibilidades de su mente pasaba desde alcanzar la iluminación, dedicarse al servicio, un amor, una batalla por la justicia, esas y más historia dignas de película, después de algunos años descubrió que nunca llegaría aquello que cambiará su insatisfacción.

Ese espacio interior siempre vacío que parecía por momentos llenarse u olvidarse con alguna nueva pasión o amor, a la vuelta del tiempo reaparecía.

Un día despertó y entendió sin más que el sentido de vida y la satisfacción no existen son sólo decisiones como todas las demás situaciones que se presentan en la vida.

Ese día se levantó se sacudió la cabellera y salió al mundo con el compromiso de sólo hacer aquello que amará y la hiciera feliz, finalmente ahí estaba el sentido de vida, simple y ser sencillo Amar y ser feliz.

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