Influencers

El ritual del esquite de cada día

Ni Con Frenillos Me Detengo por Adalberto Pereira diseñador gráfico de La Verdad

por AdalbertoPereira

El esquite, según la etimología de la pa­labra, proviene del náhuatl ízquitl, que significa tostar. En otras palabras son los granos de elote hervidos en agua con sal.

Conocidos en México por ser antojitos populares, son consumidos en su mayoría en un horario después del mediodía, o bueno, al menos aquí donde yo compro así es la costumbre.

 ¿Saben qué es más contagioso que un bos­tezo? A estas alturas de la lectura ya deberían saberlo o al menos intuir.

Al principio cuando alguien salía por un esquite, no tenía ningún impacto en el pensamiento colectivo de los demás, ningu­na reacción en cadena. Pero en poco tiempo la comunidad, aunque pequeña, adoptó de manera tan normal ese hábito que se quedó ya como una respuesta automática al ya tan aclamado “quien por los esquites”.

No falta quien diga esa frase y todos se sumen a querer también. Como si de una fiebre de vacas locas se tratara, de un brote de piojos entre niños o un programa de show de talentos. Si, todos quieren tener uno en su canal.

Dice la frase, gorditos pero contentos. Con mucha razón, comer trabajando es un pequeño placer de la vida, pero que no todos, en todos los lugares se pueden permitir. Las normas del trabajo lo impiden, pero aunque debería ser lo mismo aquí, esto nos lo permi­timos.

 Como el “una vez al año no hace daño” pero diario.

Si hay que pensar en las cosas icónicas que pueden representar a nuestro pequeño grupo de trabajo, tan fielmente como el rostro de George Washington en una moneda de 1 dólar americano, estarían 3 cosas. El nuevo o nueva saca la pizza, quien va por los esqui­tes y el cotorreo alburero del buen ambiente entre todos.

La gente que se va recuerda que esto es lo que nos identifica. Costumbres que se crearon de la nada y ahora forman parte del día a día de un equipo que colabora por un bien común. El trabajo de calidad en armonía laboral.

Temas

Comentarios